ORIGEN: Al igual que la nacionalidad, también su origen es muy discutido entre cinófilos franceses y belgas. Muy probablemente la raza nació entre el cruce de Griffones y Pastores de Beauce, pero en la guerra 1914-1918, fue casi totalmente destruida con los sanguinarios combates de Flandes. Solo en 1923, recogiendo de un lado y de otro, los pocos supervivientes, el Boyero de Flandes pudo ser recuperado.
ASPECTO: Parecido al Shnaucer gigante, el Boyero de Flandes alcanza una altura de 68 cm y un peso de aproximadamente 40 kg. Tiene cabeza maciza con barba y mostachos; trufa alargada; morro ancho y potente; ojos oscuros de expresión leal, pero enérgica; orejas erguidas, triangulares, que se deben cortar; miembros anteriores musculosos y perfectamente aplomados. El cuerpo potente y corto; cola amputada. Pelo duro-alambrado, negro, rubio, gris y atigrado.
CARÁCTER: Es un perro fundamentalmente bueno, indicado por eso para vivir en familia.
UTILIZACIÓN: Su verdadera misión es la de vigilar las manadas de bovinos, pero por su potencia física e inteligencia, además se le ha empleado para rescatar heridos en los campos de batalla, siendo también empleado como formidable perro de guarda.